Ciencia del entrenamiento12 min de lectura

El camino del crecimiento: cómo progresar en escalada sin dañar el cuerpo

Por Alex Voit|19 de diciembre de 2025|También en: English, Italiano, Português, Deutsch, Français
Escalador avanzando por un camino de entrenamiento estructurado.

Hoy vamos a hablar de cosas importantes con palabras sencillas. Cuando hablo de subir de nivel, sigo antes que nada el principio de "no hacer daño". Un escalador fuerte es, ante todo, un escalador sano. El progreso no tiene sentido si después vienen lesiones, dolor constante y pausas forzadas. Por eso, cuando hablamos de desarrollo y de resultados, hay que entender no solo qué hacer en el entrenamiento, sino también cómo funciona el cuerpo humano, cómo se desarrolla y cómo responde a la carga. Sin esa comprensión, cualquier enfoque de "más rápido, más alto, más fuerte" acabará chocando, tarde o temprano, no con los límites del rendimiento, sino con los límites de la salud.

Por qué no se progresa "solo haciendo más y más duro"

Si quieres avanzar, y no quedarte en el mismo sitio ni pasarte el tiempo curando lesiones, hay que aceptar un hecho sencillo: el cuerpo no puede progresar de forma continua y en línea recta.

No puedes, en cada sesión de entrenamiento:

  • hacer más
  • escalar más duro
  • añadir más carga

Las cosas no van así. Y no por "pereza" ni por "la edad", sino por cómo funciona la fisiología.

El entrenamiento es un estímulo, el crecimiento ocurre con la recuperación y la adaptación

Cualquier sesión de entrenamiento supone un estrés para el cuerpo. El crecimiento no ocurre durante la sesión, sino después, cuando el cuerpo se recupera y se adapta.

Si simplemente subes la carga cada vez, la recuperación no puede seguir el ritmo del estímulo. El resultado:

  • Se acumula fatiga
  • Empeora la calidad del movimiento
  • El progreso se ralentiza
  • Aumenta el riesgo de lesión

Así nació, hace más de 60 años, el concepto de periodización en el entrenamiento. Y hoy vamos a hablar de sus fases.

Fase 1: preparación general (PFG) - base

La fase de preparación general es el periodo en el que preparamos el cuerpo para la carga de entrenamiento que vendrá, de modo que las fases siguientes (volumen, fuerza e intensidad) no sobrecarguen ni rompan el sistema. Sin una base adecuada, el cuerpo no "asimila" la carga de entrenamiento: se acumula fatiga, aparece dolor y el progreso se vuelve inestable.

En esta fase no perseguimos resultados a corto plazo. Construimos unos cimientos: calidad de movimiento, control y salud de los tejidos a largo plazo.

Cuándo usarla:

  • •Al principio de un ciclo de entrenamiento
  • •Después de una pausa
  • •Después de lesiones
  • •Durante la temporada baja

Enfoque:

  • •Preparación física general
  • •Técnica
  • •Control del movimiento
  • •Articulaciones, ligamentos, tendones

Error frecuente:

La fase de base es una de las que más se ignoran. Se salta porque no da un "efecto wow" rápido: no hay un aumento brusco de fuerza ni de grado. Pero es aquí donde se construyen la salud de las articulaciones, la calidad del movimiento y la tolerancia a la carga. Saltarse la base casi siempre lleva a un progreso inestable, a fatiga crónica y a lesiones, aunque no de inmediato, sino semanas o meses después.

Sin esta fase, el cuerpo se convierte en una bomba de tiempo. Desde fuera puede parecer que todo va bien: el entrenamiento continúa, la fuerza crece, el volumen aumenta. Pero por dentro se acumulan fatiga, microdaños en los tejidos y errores de movimiento. La pregunta ya no es si algo se va a romper, sino cuándo, y normalmente en el peor momento posible.

Lo que deliberadamente NO hacemos:

En la fase 1 no hay exclusiones explícitas: todo el foco está en construir la base.

Duración habitual:

Mínimo: 1-2 semanas (para deportistas con experiencia)

Máximo: 8-12 semanas (para principiantes, después de pausas o lesiones)

Cómo se relaciona la pirámide PFG-PFE-habilidades con la fase 1

La fase 1 pone unos cimientos sólidos sobre los que se construye todo el proceso de entrenamiento. No es una fase de resultados rápidos, ni un intento de hacerte más fuerte de inmediato o de "escalar más duro". Es un periodo en el que ponemos el cuerpo en orden, mejoramos la calidad del movimiento y aumentamos la tolerancia general a la carga de entrenamiento. El resultado clave de la fase 1 es la capacidad del cuerpo de aceptar y procesar el estrés de entrenamiento futuro sin sobrecarga ni lesión.

Para entender mejor en qué consisten esos cimientos, conviene mirar la pirámide PFG-PFE-habilidades. Este modelo no describe fases de entrenamiento ni plazos. Explica la jerarquía estructural de la preparación: qué cualidades sostienen el rendimiento y cómo se relacionan entre sí.

La pirámide muestra que el rendimiento deportivo se construye de abajo hacia arriba, y no al revés.

Técnicay habilidadesPreparación físicaespecífica (PFE)Preparación físicageneral (PFG)

PFG (preparación física general)

Fuerza básica, capacidad de trabajo, movilidad y solidez de articulaciones, ligamentos y tendones.

PFE (preparación física específica)

Preparación física específica para las exigencias de la escalada: fuerza dirigida, resistencia y características de la carga.

Desarrollo de habilidades

Técnica, coordinación, precisión del movimiento, táctica y aspectos psicológicos.

En la base de la pirámide está la PFG (preparación física general): la condición física general, es decir, fuerza básica, capacidad de trabajo, movilidad y solidez de articulaciones, ligamentos y tendones. Estas cualidades son el soporte físico de todo lo que está encima. La fase 1 pone un énfasis especial en este nivel, pero la PFG en sí no se limita a una fase.

Por encima de la PFG está la PFE (preparación física específica): la preparación física propia de las exigencias de un deporte concreto. En escalada incluye fuerza, resistencia y características de la carga más dirigidas. Estas cualidades solo se vuelven útiles y estables cuando se construyen sobre una base de PFG suficiente.

En la cima de la pirámide está el desarrollo de habilidades: técnica, coordinación, precisión del movimiento, táctica y aspectos psicológicos. Las habilidades solo se desarrollan y se expresan con constancia cuando los niveles físicos de abajo están bien asentados.

La fase 1 no representa toda la pirámide ni la sustituye. Es la fase en la que se da prioridad a reforzar la base de la pirámide, para que las fases posteriores puedan desplazar con seguridad el énfasis hacia cualidades físicas específicas y habilidades. La PFG sigue presente en todas las fases siguientes, pero la fase 1 asegura que sea lo bastante sólida para sostener todo lo que viene después.

Cuanto más sólida es esta base, más seguro, estable y predecible es el progreso a largo plazo.

Fase 2: acumulación - volumen

La acumulación de volumen es el periodo en el que construimos la capacidad del cuerpo de aguantar una gran cantidad de trabajo de forma constante. En esta fase no buscamos el rendimiento máximo ni ponemos a prueba los límites. Enseñamos al cuerpo a entrenar mucho, con buena calidad y con regularidad.

Esta fase crea el "combustible" para la fuerza y la intensidad. Sin ella, cualquier entrenamiento centrado en la fuerza o de alta complejidad choca enseguida con la fatiga y el retroceso.

La diferencia entre la fase 1 y la fase 2 es el tipo de adaptación en el que nos centramos. En la fase de base, el objetivo principal es preparar el cuerpo para la carga de entrenamiento: mejorar la calidad del movimiento, adaptar las articulaciones, los ligamentos y los tendones, recuperar el control motor y construir una respuesta estable al estrés del entrenamiento. Esta fase hace falta para que los aumentos posteriores de volumen e intensidad no acaben en sobrecarga y lesión.

En la fase 2 (acumulación de volumen), el cuerpo ya está adaptado al entrenamiento, y el foco pasa a la capacidad de trabajo: poder hacer más trabajo total con regularidad sin que la fatiga se dispare. Aquí desarrollamos la resistencia, la tolerancia a sesiones repetidas y una forma estable. En pocas palabras: la fase 1 responde a "¿Está mi cuerpo listo para la carga?", y la fase 2 responde a "¿Puede mi cuerpo sostener esta carga mucho tiempo y mantenerse estable?"

Cuándo usarla:

  • •Después de la fase de base
  • •Al principio o a mitad de temporada
  • •Varios meses antes del pico de forma
  • •Cuando faltan resistencia y estabilidad
  • •Cuando tienes forma, pero se "desmorona" con el volumen

Enfoque:

  • •Aumentar el volumen total de entrenamiento
  • •Repetibilidad y constancia
  • •Eficiencia del movimiento (economía)
  • •Trabajar sin llegar al límite
  • •Recuperación entre sesiones de entrenamiento

La intensidad es moderada. La prioridad es más trabajo de calidad, no esfuerzos máximos.

Lo que deliberadamente NO hacemos:

  • •Entrenar siempre hasta el fallo
  • •Intentos al límite
  • •Tests de máximos frecuentes
  • •Perseguir la "sensación de fuerza"

Duración habitual:

Mínimo: 2-3 semanas

Máximo: 6-10 semanas

La duración depende del nivel de resistencia, de la capacidad de recuperación, de la experiencia de entrenamiento y del objetivo del ciclo.

De qué depende la duración:

La duración de la fase de acumulación de volumen depende de tu nivel de resistencia, de lo bien que te recuperas entre sesiones, de tu experiencia general de entrenamiento y del objetivo del ciclo. Cuanto menor es tu tolerancia al volumen y peor tu recuperación, más debe durar esta fase. Para deportistas bien entrenados puede ser más corta y más concentrada; para los menos preparados puede ocupar la mayor parte del ciclo de entrenamiento.

Errores frecuentes:

La fase de volumen se suele saltar o convertir en una rutina interminable. En el primer caso, la fuerza y la intensidad no tienen sobre qué "apoyarse". En el segundo, se acumula fatiga crónica sin una mejora real. Sin una fase de volumen bien estructurada, el cuerpo o no tolera la carga o empieza a deteriorarse poco a poco. Puede parecer que hay progreso, pero es inestable y dura poco.

Fase 3: intensificación - fuerza / potencia

La intensificación es el periodo en el que aumentamos deliberadamente la intensidad del entrenamiento para elevar las capacidades máximas del cuerpo. En esta fase subimos el "techo": fuerza, potencia y complejidad del movimiento. Al mismo tiempo, el volumen de entrenamiento se reduce a propósito para que la carga siga siendo manejable.

Esta fase convierte el volumen acumulado en cualidades reales de rendimiento. Sin ella, el volumen se queda en volumen, y el progreso sigue siendo cuantitativo en lugar de cualitativo.

Diferencia entre la fase 2 y la fase 3

En la fase 2 desarrollamos la capacidad de trabajar mucho y mantener la constancia. En la fase 3, el foco pasa a la calidad y la intensidad del esfuerzo.

Si la fase 2 responde a la pregunta "¿Puedo entrenar mucho tiempo y con regularidad?", la fase 3 responde a "¿Hasta qué nivel de esfuerzo soy capaz de llegar?"

Cuándo usarla:

  • •Después de la fase de acumulación de volumen
  • •Más cerca del periodo objetivo
  • •Cuando hay una base sólida de resistencia y estabilidad
  • •Cuando el progreso topa con un techo en fuerza o dificultad
  • •Antes de la fase de especificidad

Enfoque:

  • •Aumentar la fuerza máxima
  • •Desarrollar la potencia
  • •Trabajar con alta complejidad de movimiento
  • •Series cortas y de alta calidad
  • •Recuperación larga y completa

La intensidad es alta. El volumen se reduce y se controla de forma estricta.

Lo que deliberadamente NO hacemos:

  • •Volumen de entrenamiento excesivo
  • •Entrenar con fatiga constante
  • •Sesiones frecuentes sin recuperación
  • •Intentar desarrollar volumen e intensidad máxima al mismo tiempo

Duración habitual:

Mínimo: 1-2 semanas, para deportistas con experiencia, con una base sólida y buen volumen

Máximo: 3-5 semanas, en la mayoría de los casos prácticos

De qué depende la duración:

La duración de la fase de intensificación depende del nivel de fuerza, del estado del sistema nervioso, de la calidad de la recuperación y de la cantidad de volumen acumulado antes. Cuanto mayores son la intensidad y la complejidad del movimiento, más rápido se acumula la fatiga, y por eso esta fase siempre es más corta que las anteriores. Si baja la calidad del movimiento, aumenta la fatiga de fondo o empeora la recuperación, la fase debe terminar, aunque todavía no haya pasado el tiempo previsto.

Errores frecuentes:

El error más común es entrar en la intensificación demasiado pronto. Sin suficiente volumen y tolerancia a la carga, la alta intensidad lleva enseguida a la sobrecarga y a la lesión.

El segundo error es alargar la fase demasiado. La intensificación no puede durar mucho tiempo: o mejora la forma, o el cuerpo empieza a deteriorarse.

Sin una fase de intensificación bien estructurada, el progreso se queda en el nivel de la resistencia y nunca se convierte en mejoras reales de fuerza y de dificultad de movimiento.

Fase 4: preparación específica / precompetición

La especificidad es el periodo en el que convertimos la forma acumulada en un resultado concreto. En esta fase, el entrenamiento se acerca todo lo posible al objetivo real: en el estilo de movimiento, la duración, el ritmo y las exigencias psicológicas.

Si las fases anteriores respondían a la pregunta "¿De qué soy capaz en general?", la especificidad responde a "¿Puedo demostrarlo exactamente donde y cuando lo necesito?"

Diferencia entre la fase 3 y la fase 4

En la fase de intensificación desarrollamos capacidades máximas generales: fuerza, potencia y dificultad general del movimiento. En la fase de especificidad no aumentamos el potencial; lo afinamos para una tarea concreta.

En pocas palabras:

La fase 3 sube el techo

La fase 4 te enseña a usar ese techo en el formato necesario

Cuándo usarla:

  • •Después de la fase de intensificación
  • •2-6 semanas antes de la actividad objetivo
  • •Antes de competiciones, viajes o proyectos
  • •Cuando la forma física ya está construida

Enfoque:

  • •Máxima similitud con la tarea objetivo
  • •Estilo de movimiento específico
  • •Duración y estructura de la carga
  • •Ritmo y cadencia del trabajo
  • •Estabilidad psicológica

La intensidad es moderadamente alta. El volumen es moderado y estrictamente específico para el objetivo.

Lo que deliberadamente NO hacemos:

  • •Aumentos bruscos de fuerza o de volumen
  • •Cambios caóticos en las tareas de entrenamiento
  • •Ejercicios innecesarios "por si acaso"
  • •Experimentos con nuevos tipos de carga

Duración habitual:

Mínimo: 1-2 semanas, con un objetivo claramente definido y buena preparación

Máximo: 3-4 semanas, en la mayoría de los casos prácticos

De qué depende la duración:

La duración de la fase de especificidad depende de la complejidad del objetivo, de la preparación técnica y psicológica del deportista y de lo bien que se hayan ejecutado las fases anteriores. Cuanto más específico es el objetivo y mayor la exigencia de precisión, más importante es no alargar esta fase, para conservar la frescura y la forma.

Errores frecuentes:

Un error habitual es intentar "añadir forma física" durante la fase de especificidad. Normalmente lleva a la sobrecarga o a perder frescura.

Otro error es empezar la especificidad demasiado pronto. Si la forma general todavía no está construida, el entrenamiento puede parecerse al objetivo, pero no dará resultados.

Sin una fase de especificidad bien estructurada, la forma física sigue siendo abstracta y nunca se convierte en rendimiento real.

Fase 5: pico de forma / competición

La fase de pico (también llamada fase de competición o de realización) es el periodo en el que mostramos el rendimiento, no lo desarrollamos. Todas las adaptaciones clave ya se construyeron en las fases anteriores. El objetivo principal aquí es reducir la fatiga acumulada y dejar que el cuerpo muestre su mayor rendimiento posible en el momento justo.

Durante esta fase, la forma física no se crea: se revela. Cualquier intento de "entrenar más duro" o de "añadir más trabajo" en este punto no mejora el rendimiento y normalmente lo empeora.

Diferencia entre la fase 4 y la fase 5

En la fase 4 (fase de preparación específica) afinamos la forma física para un objetivo concreto. El entrenamiento reproduce de cerca las exigencias del objetivo, pero el trabajo sigue siendo preparatorio.

En la fase 5 (fase de pico / competición) dejamos que esa forma ya preparada se manifieste. El foco se aleja de las adaptaciones del entrenamiento y pasa a la ejecución.

En pocas palabras:

La fase 4 es prepararse para la tarea

La fase 5 es ejecutar la tarea en sí

Cuándo usarla:

  • •Justo antes de la actividad objetivo
  • •Durante competiciones, proyectos o viajes
  • •Cuando los resultados importan más que el proceso de entrenamiento
  • •Después de terminar la fase de especificidad

Enfoque:

  • •Máxima frescura
  • •Mantener, no desarrollar, la forma física
  • •Estímulos precisos para mantener la chispa
  • •Confianza y preparación psicológica

La intensidad es selectiva: alta, pero corta. El volumen es mínimo.

Lo que deliberadamente NO hacemos:

  • •Intentos de mejorar la fuerza o la resistencia
  • •Aumentos bruscos del volumen de entrenamiento
  • •Ejercicios o métodos de entrenamiento nuevos
  • •Bloques de entrenamiento pesados

Duración habitual:

Mínimo: unos días

Máximo: 2-3 semanas

De qué depende la duración:

La duración de la fase de realización depende del tipo de actividad objetivo, del nivel de fatiga acumulada, de la densidad de competiciones o proyectos y de la velocidad individual de recuperación. Cuanto mayor ha sido la carga en las fases anteriores, con más cuidado hay que estructurar esta fase para evitar que la forma llegue al pico demasiado pronto o caiga antes del objetivo.

Errores frecuentes:

El error más común es seguir entrenando como si esta fase todavía no hubiera empezado. Intentar "añadir solo un poco más" casi siempre lleva a perder frescura y a rendir peor.

El segundo error es llegar al pico demasiado pronto o mantenerlo demasiado tiempo. La forma o llega antes del objetivo o no se puede sostener hasta el momento justo.

Sin una fase de realización bien estructurada, incluso un ciclo de entrenamiento perfectamente planificado puede no dar resultados.

Fase 6: descarga / recuperación

La descarga es el periodo en el que reducimos a propósito la carga de entrenamiento para que el cuerpo se recupere y consolide las adaptaciones logradas antes. No es "abandonar los entrenamientos", sino una parte activa y esencial del sistema. Sin descarga, la fatiga acumulada bloquea el progreso y la forma se degrada poco a poco.

Diferencia entre la fase 5 y la fase 6

En la fase de realización mostramos la forma. En la fase de descarga la conservamos y la estabilizamos.

La realización es el punto máximo de carga y de concentración. La descarga es soltar la tensión y recuperar recursos.

Cuándo usarla:

  • •Inmediatamente después de la fase de realización
  • •Después de un ciclo de entrenamiento pesado
  • •Cuando aparecen señales de fatiga acumulada
  • •De forma regular, como parte de la planificación a largo plazo
  • •Antes de empezar un nuevo ciclo de entrenamiento

Enfoque:

  • •Reducir el volumen de entrenamiento
  • •Recuperación del sistema nervioso
  • •Mejorar la calidad del sueño y el bienestar general
  • •Mantener una actividad ligera, sin presión

La intensidad es baja o moderada. El volumen se reduce de forma notable.

Lo que deliberadamente NO hacemos:

  • •Entrenamiento de fuerza pesado
  • •Entrenar hasta el fallo
  • •Intentar "mantener la forma a toda costa"
  • •Compensar el descanso con entrenamiento extra

Duración habitual:

Mínimo: 5-7 días, después de ciclos cortos o moderados

Máximo: 2-4 semanas, después de ciclos largos o especialmente pesados

De qué depende la duración:

La duración de la fase de descarga depende del volumen y la intensidad totales del ciclo anterior, del nivel de fatiga acumulada, de la edad, de la calidad del sueño y de la velocidad individual de recuperación. Cuanto más largo y duro ha sido el ciclo, más importante es la descarga. Intentar acortar esta fase casi siempre reduce el efecto de todo el trabajo anterior.

Errores frecuentes:

El error más común es ver la descarga como debilidad o como pérdida de forma. En realidad, es la fase en la que se consolidan las adaptaciones y crece la preparación para el siguiente ciclo.

El segundo error es la inactividad total. Descargar significa reducir la carga, no dejar de moverse por completo.

Sin una buena fase de descarga, el entrenamiento deja de funcionar a largo plazo, aunque todas las demás fases estén bien planificadas.

Resumen final

La lógica clásica de un ciclo de entrenamiento:

Preparación general -> acumulación (volumen) -> intensificación -> preparación específica -> pico -> descarga / transición -> nuevo ciclo

Nota importante

Las fases de entrenamiento no tienen la misma duración y no siempre existen en forma "pura": es normal, y lo respaldan tanto la experiencia práctica de los entrenadores como la teoría de la periodización. En los sistemas de entrenamiento reales, las fases suelen solaparse en parte. Por ejemplo, pueden quedar elementos de preparación general durante la fase de acumulación (volumen), y puede aparecer mantenimiento de fuerza durante la preparación específica. Esto sigue el principio de los estímulos de apoyo: se prioriza una adaptación principal, y las demás cualidades se mantienen en el mínimo suficiente.

Algunas fases pueden acortarse o casi desaparecer, pero solo en condiciones concretas. Los deportistas muy adaptados pueden comprimir la fase de preparación general en un bloque introductorio corto, y la fase de acumulación puede ser mínima en periodos de muchas competiciones. Sin embargo, una fase solo se puede saltar del todo de forma temporal y solo si se conserva la adaptación de base. Si la adaptación se pierde por una pausa, una lesión o una sobrecarga, la fase vuelve a hacer falta, aunque en el plan figure formalmente como "saltada".

Límites que no se pueden saltar

Hay límites fisiológicos que no se pueden sortear con motivación ni con un plan de entrenamiento "inteligente".

La acumulación (volumen) y la intensificación no se pueden desarrollar del todo al mismo tiempo sin perder eficacia. Intentar mantener a la vez un volumen alto y una intensidad alta genera estímulos contradictorios: se acumula fatiga mientras la adaptación se ralentiza.

La fase de pico (competición) no está pensada para desarrollar. En esta fase el rendimiento se expresa, no se construye, y cualquier intento de "entrenar más" suele reducirlo.

La fase de descarga (transición) no se puede sustituir por entrenamiento duro o "activo". Su objetivo es reducir la carga y recuperar, no simplemente cambiar de ejercicios o de formato de entrenamiento.

La fuerza máxima y la resistencia no se pueden desarrollar bien a la vez con volúmenes altos, por el efecto de interferencia: un fenómeno en el que un tipo de carga de entrenamiento interfiere con la adaptación a otro cuando ambos se aplican en grandes dosis. Cuando el cuerpo recibe señales contradictorias, la adaptación a cada una se debilita.

A medida que aumenta la intensidad del entrenamiento, el volumen tiene que bajar sin remedio; de lo contrario, la fatiga empieza a imponerse a la adaptación.

Estos límites se apoyan en el modelo fitness-fatiga (forma física frente a fatiga) y en los estudios sobre el tapering (la puesta a punto antes de competir), que muestran que el progreso no lo impulsa la presión constante, sino una gestión inteligente de la fatiga y la recuperación.

¿Hacen falta fases si no eres deportista profesional?

Sí. Las fases reflejan no solo la teoría deportiva, sino la lógica básica de cómo se adapta el cuerpo humano a la carga. En la vida real, las fases rara vez son bloques de calendario perfectos: representan cambios de prioridad. En un periodo preparas el cuerpo y pules el movimiento, en otro te adaptas al volumen regular de entrenamiento, luego subes brevemente la intensidad o la complejidad, y después reduces la carga y te recuperas.

Estas etapas pueden ser cortas, solaparse en parte y ajustarse al trabajo, a la familia y al estrés del día a día, pero no se pueden mezclar sin parar ni ignorar. Si el entrenamiento es siempre igual de duro, la adaptación se detiene, se acumula fatiga y aparece el dolor. Incluso una alternancia sencilla de trabajo moderado, mayor intensidad y recuperación deliberada permite un progreso estable, seguro y a largo plazo.

Ejemplo: cómo aplicar las fases en la vida real (sin condiciones ideales)

1. No pienses "fase = plan estricto"

En la vida real, una fase es una prioridad, no un calendario rígido.

Ejemplo: ahora mismo la prioridad es el volumen; todo lo demás se mantiene.

No hacen falta semanas perfectas ni porcentajes exactos.

2. Usa las fases como bloques grandes

Para la mayoría de la gente, las fases se pueden entender así:

Base

Volver a poner el cuerpo en forma

Volumen

Adaptarse al entrenamiento regular

Intensidad

Añadir dificultad

Especificidad

Prepararse para un objetivo concreto

Realización / pico

Cumplir el objetivo

Descarga

Dejar que el cuerpo se recupere

No tienen por qué ser periodos "limpios" ni aislados, pero la lógica tiene que mantenerse intacta.

3. Comprime las fases, pero no las confundas

La mayoría de la gente no puede permitirse ciclos de entrenamiento largos. Las fases suelen ser más cortas y estar en parte mezcladas, pero:

  • •no puedes vivir siempre en la intensificación
  • •no puedes subir el volumen sin fin
  • •no puedes saltarte la descarga

Incluso 1-2 semanas con una prioridad distinta ya cuentan como un uso correcto de las fases.

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